miércoles, 28 de octubre de 2009

la historia de la salud en colombia


Los Hospitales son, en su concepción más elemental, organizaciones sociales que las comunidades han creado con el propósito de brindar ayuda y recuperar la salud de las personas enfermas. Durante toda su historia, de mas de quince siglos en el mundo y de más de quinientos años (desde el Hospital de Santa María del Darién en Urabá, en el siglo XVI) en Colombia, los Hospitales han procurado atender a sobre la salud y la enfermedad se ha tenido en cada momento histórico; condicionando la organización de la prestación de servicios de acuerdo con los patrones de cultura y el nivel de desarrollo propio de cada sociedad y acorde modelos definidos por el pensamiento y la actividad religiosa y/o científica.

Muchos de los hospitales Colombianos que existen en la actualidad, tuvieron origen en comunidades de carácter religioso y entidades cívicas de ascendencia benéfica, que los fundaban como centros de “hospicio” para la práctica de la “caridad cristiana” como finalidad fundamental, dirigida hacia las personas pobres o abandonadas, enfermos o moribundos.

Dados los pocos avances científicos de aquellas épocas y las ideas mágico religiosas sobre los estados de salud – enfermedad, más que el logro de la curación misma como propósito, la asistencia a los enfermos era concebida como una virtud religiosa y la manifestación de un acto de “misericordia”, que como consecuencia podría traer la “redención de los pecados y así la Salvación” del propio prestador que da la ayuda.

La curación era entendida entonces como una resultante que podría sobrevenir de una acción divina, luego de la práctica de la caridad, que se instrumentaba tanto en los rituales religiosos como, en los métodos empíricos conocidos de diagnóstico y tratamiento sobre el necesitado. Por ello, la figura del “hospital” ha estado fuertemente asociada a las labores de las comunidades religiosas y a la atención de las personas pobres y desamparadas. Una extensión de esta práctica se llevaba a cabo con los militares “caídos” en combate durante las guerras.

Posteriormente, los hospitales mantienen su existencia a medida que los descubrimientos científicos de la práctica médica demuestran grandes avances en el manejo de las enfermedades y aumentan el prestigio de los médicos como verdaderos científicos que encuentran las causas y atacan efectivamente las enfermedades, logrando la curación. Así, la ciencia médica toma el lugar de la religión, como razón dominante de la práctica Hospitalaria. A pesar de esto, el concepto de la “caridad” en los hospitales colombianos, no se ha desplazado por completo y por el contrario se ha mantenido vigente, inmersa en la tradición de la cultura hospitalaria y en la práctica de los trabajadores de la salud, de manera simultánea con la racionalidad científica de la práctica médica. Como consecuencia de los desarrollos de la ciencia y la tecnología aparecen otras finalidades de las entidades hospitalarias, como centros de formación del personal de la salud y como centros de investigación y desarrollo científico y tecnológico (Hospitales “Universitarios”).



En el caso colombiano, además de la gran mayoría de hospitales de origen caritativo, muchos otros han sido creados en las últimas décadas por el propio Estado, con la intención de atender la población pobre., No obstante, a pesar de ser organizaciones “civiles”, su patrón de comportamiento ha sido similar al de los
hospitales de caridad, siendo aquí el benefactor el mismo Estado. Una manera de organizar institucionalmente este tipo de modelo de atención en una sociedad, es la puesta en práctica de un sistema hospitalario de beneficencia, para atender la población pobre, a través de una red de instituciones completamente dependientes y financiadas por el Estado, y que además se encarguen de la sanidad pública. Adicionalmente, muchos de estos hospitales se convirtieron en los centros de enseñanza para la formación del personal del sector salud, puesto que se consideraba que esta era una de las retribuciones que la población pobre debería aportar por la atención “gratuita y científica” recibida. Por ello, se crearon grandes centros hospitalarios de tipo “universitario” soportados en gran medida con el trabajo de los diferentes grupos de estudiantes y profesionales en formación. Para el resto de población no pobre, se implementaron sistemas de previsión social para atender la salud de trabajadores asalariados (Instituto de Seguros Sociales, Cajanal, Cajas de previsión social, Caprecom, etc.) o simplemente sistemas de atención denominados tradicionalmente en el país como “privados, particulares o de pensión” para otro grupo de población, que tiene capacidad directa de financiar sus servicios de salud, incluyendo servicios suntuarios adicionales. Los Hospitales públicos concebidos para atender la población pobre, adicionalmente prestaban servicios a estos grupos de población trabajadora y “particulares”, para lo cual acondicionaban servicios o áreas para “pensionados” que eran atendidos por médicos traídos y pagados directamente por los propios pacientes o entidades de previsión social, aunque fuesen también trabajadores del hospital.
En muchos casos, estos grupos de población terminaban desplazando la atención de gente verdaderamente pobre, objetivo fundamental de estos hospitales de beneficencia Estatal. El Estado, desde el nivel nacional y a través de los gobiernos departamentales (servicios seccionales de salud), financiaba, organizaba, planeaba, dirigía y controlaba completamente esta red de hospitales, para atender a la población pobre y dirigir la salud pública en los territorios, niveles de atención, constituidos tanto por los hospitales como por privados sin ánimo de lucro (de origen religioso) De esta forma, funcionaron los hospitales públicos del país, en el modelo denominado Sistema Nacional de Salud (SNS / 1975-1990). Con la aparición del proceso de descentralización en el panorama nacional, producto de las influencias de cambio macro económico y social dadas en todo el mundo a finales de la anterior década y principios de los 90, se inició la reforma al SNS (ley 10 /1990) y con ella un proceso de descentralización en salud, lo cual involucra para el caso de los Hospitales, la determinación de definirles un papel específico de prestadores de servicios de salud, abandonando la dirección de la salud pública en los municipios y el control del ambiente. Este proceso se reafirma con la definición de competencias y recursos para la descentralización (ley 60/93) y se mantiene con el advenimiento de la puesta en funcionamiento del Sistema Integral de Seguridad Social Colombiano, en su componente de Salud.

tomado del libro administracion hospitalaria William Peña unicartagena

comenzar a tratar la cultura como una herramienta para hacer convivencia es el punto, donde todos los parametros culturales nos permiten tener claro el respeto por los demas , crear conciencia que aunque vivimos en un pais democratico, y que todos tenemos los mismos derechos como ciudadano y colombiano que somos no podemos negar que tenemos preceptos culturales distintos en todas las regiones del pais tenemos una diversidad cultural, que nos distingue, que nos identifica que tenemos que tolerar por mucho que algunos nos rivalicen en regiones somos un solo pais y hay que hacer conciencia que la convivencia en la diferencia nos acerca a la paz y nuestra familia